Article opinió, 28 Novembre 2010, Carles Flamerich a la Vanguardia: “Riqueza y Empresa”.

¡¡Empresa, qué palabra, qué concepto!! En los países anglosajones, es la base para el crecimiento y de la propia sociedad; y en la mayor parte de Estados de la Unión Europea, el motor para salir de la crisis ¿Y en Catalunya?  A veces se tiene la sensación que el empresario, el emprendedor, es criminalizado por querer ganar dinero, aspecto este, que es la base de todo negocio, obtener beneficios.

Nuestro país alberga en su ADN el espíritu emprendedor e innovador. Desde la Revolución Industrial, con los primeros telares traídos desde Manchester en barco hasta Bilbao y después por tren hasta las primeras colonias fabriles del Llobregat, Catalunya ha escrito su papel en la historia del desarrollo industrial europeo. Y debe continuar haciéndolo, apostando claramente por la Tecnología y especialmente por las Tecnologías de la Información y Comunicación, que abren muchas posibilidades para nuestro sector empresarial.

La curva de innovación es casi vertical. Con un ritmo frenético se conocen nuevas innovaciones, ya sea en las redes sociales, en la transmisión de información (¿4G en breve?), en la potencia de los supercomputadores (computadores quánticos, memorias biológicas, etc.), en robótica personal o en Cloud Computing, por ejemplo. Estamos delante de una nueva y permanente revolución de la Tecnología y el Conocimiento, que nos permiten generar nuevas formas de negocio y vislumbrar futuros nichos de desarrollo tecnológico.

Al principio he apuntado que la salida de la crisis requiere de la empresa. Y de emprendedores. Sorprende pues la aspiración de buena parte de los estudiantes universitarios catalanes a ser funcionarios -una aspiración legítima-, las dificultades de financiación de proyectos y, sobretodo, la poca vocación empresarial de nuestra ciudadanía. Un hecho que contrasta con la valentía y sentido estratégico de esos industriales del siglo XIX.

El desarrollo de negocio en el sector de las TIC tiene futuro, pero requiere, como decía, de empresas y emprendedores.  Y por ello debemos  mejorar la educación, tanto universitaria como de base, para formar los futuros emprendedores (que crearán empresas que ni tan siquiera hoy soñamos). Tenemos que construir valores morales para rehabilitar la maltrecha imagen del empresario y la empresa. Los grandes países y las sociedades fuertes se construyen en base al trabajo y la formación. Los gobiernos y las empresas tienen que dedicar una parte significativa de su presupuesto a la I+D+i. Y, por supuesto, tenemos que buscar vías de financiación, públicas y privadas, que sean realmente capital-riesgo, no miseria-miedo.

Finalmente, solo queda destacar que esta crisis debe servir para tomar medidas de fondo que eviten que vuelva a repetirse. Aunque tengo la evidencia que aún hay muchos actores relevantes que no se han dado cuenta de ello. Para un país como Catalunya, que no tiene riquezas naturales, sólo le queda un camino: innovar, emprender y formarnos. Parafraseando a Churchill, que dijo “sangre, sudor y lágrimas”, adoptemos un nuevo lema para el siglo XXI: “valores, educación y trabajo”. Estos tres elementos, junto con las TIC, darán a Catalunya un nuevo lugar en la historia del desarrollo. No en la “liga” europea, sino esta vez en el “Mundial”.

Aquesta entrada ha esta publicada en notícies. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Canvia )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Canvia )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Canvia )

Connecting to %s